miércoles 16 de diciembre de 2009

Un nuevo rostro se asoma a la política dominicana

Hijo del dirigente político Hatuey Decamps y de la polifacética artista Cecilia García, Luis Miguel Decamps García ha decidido dejar la esquina del ring para entrar al cuadrilátero a hacer política. “Hemos decido pasar al primer plano, ponernos los guantes y subir al ring, dar puñetazos y recibir también, porque de eso se trata”.

Decamps García es abogado y en el plano político tiene planteamientos muy interesantes como que una propuesta política no puede estar sustentada sobre la figura de una sola persona: “las propuestas de soluciones necesariamente tienen que ser más comprometedoras de grupos, las soluciones no pueden ser personales ni personalistas, las soluciones reales y definitivas son necesariamente comunitarias”.

Y en ese proceso se encuentra en sus aspiraciones a candidato a diputado por la circunscripción 1 del Distrito Nacional por el Partido Revolucionario Social Demócrata (PRSD), el partido que formó su padre tras su salida del PRD en el 2004. “A través de intercambios las propuestas e ideas se enriquecen”. Por ello propone que los representantes públicos (diputados y senadores) sostengan encuentros o foros comunitarios con las poblaciones que los eligieron, pues muchas comunidades hasta desconocen a sus delegados.

El joven político dijo que se decidió a participar en las elecciones congresuales y municipales de 2010 porque se ha percatado de que producto del desinterés por la política de personas preparadas y con vocación de servicio, se han enquistado en el Estado personas que ven la política como una forma de ascenso socioeconómico.

Decamps García dijo sentirse satisfecho por el camino recorrido por el PRSD en su incipiente vida política e informó que están abiertos a nuevos miembros y a personas que deseen ser candidatos a cargos congresuales y municipales por ese partido, a quienes solo se les requerirá una hoja de vida respetable e incondicionalidad con su comunidad.

jueves 22 de octubre de 2009

El placer de tejer

Zelaya perdió la batalla como se pronosticaba, mientras en nuestro país se destapaba un caso de narcotráfico y lavado de activos en donde 4.6 millones de dólares resultaron poco, los asambleístas seguían remendando una nueva Constitución con apariencia de Herman Monster, quería escribir, debía escribir, el compromiso. Pero cuánto desánimo nos invade cuando apenas podemos con nuestro cuerpo y vemos que la herrumbre social nos amenaza con caer encima.

¿Qué hacer? La respuesta no fluía, pero la necesidad de abaratar los costos del uniforme de danza clásica de Amaya me llevó de nuevo al tejido, a ese paciente arte milenario realizado generalmente por mujeres, transmitido de generación en generación, desde la tatarabuela a la abuela, de ésta a la madre y de ella a nosotras.

Tejiendo un pequeño gorrito para agarrar el pelo recordé los años en que vivimos en la Carretera de Mendoza (1983-85) y ese tejido con que me inicié. Planeé hacer un pañito de mesa, que luego se fue convirtiendo en un gorro, después en una funda de almohada y al final terminó siendo una media. Mi madre se muere de la risa cuando recuerda esto y mi habilidad para ir dando un nuevo concepto y nombre a mi obra.

Pero vaya paradoja de la vida, en esta ocasión necesitaba cometer aquellos errores para realizar el gorrito de Amaya: ir disminuyendo las puntadas y haciendo el tejido cada vez más apretado o constreñido, y efectivamente, parece que mi habilidad en el tejido está en los gorros. Pero sigo viendo y oyendo noticias: el secuestro de Baldera Gómez, el ajusticiamiento de sus supuestos captores, el déficit fiscal, el acuerdo con el FMI, el lío en el PRD, la ruptura del diálogo entre Salud Pública y el CMD, las supuestas violaciones sexuales del diputado Julio Romero y los hijos no reconocidos, y prefiero seguir tejiendo.

Ahora le estoy haciendo una cartera del mismo color, incluso tal vez le haga un bordado, así cuando vaya a clases con su malla, su tutú, sus zapatillas, y su gorrito, también llevará una linda cartera que le combine. Tejer me distrae, me extrae del dolor, del pensamiento que duele, que hiere. Tengo que estar pendiente al tejido, a cada puntada, para no cometer un error, pero a pesar de ello un nombre y un rostro asoman, recuerdo por qué volví a tejer y cuento: uno, dos, tres, entro, saco, doy vuelta, y sigo tejiendo, como mi abuela, como mi madre y como mis hermanas mayores.

sábado 26 de septiembre de 2009

Y mañana también

Por Yvelisse Prats-Ramírez de Pérez

Es mi deber recordarlo, en víspera de este domingo en que el Partido Revolucionario Dominicano habrá de reivindicarlo. Fue José Francisco Peña Gómez, en su obsesión por la democracia, quien instituyó en el PRD la votación universal, las primarias, para elegir nuestros dirigentes.

Con la certeza de que es la base del Partido – ese “voto duro” con que la metaforizó Ignacio Nova en un agudo artículo reciente - la que ejerce más ardiente y sanamente la política, Peña depositó en ella el absoluto derecho a escoger su dirigencia.

Confi aba en que los/las militantes votarían por los mejores, los que hubiesen compartido sus luchas, sus latidos de angustia, sus precariedades, también sus sueños, no en el “fl ash” de una campaña mercadológica, sino a lo largo de un involucramiento sostenido, comprobable, manifi esto.

Así quiso Peña Gómez. Deberíamos conservar esa fundamental columna de la democracia interna. Pero resulta que los partidos, el PRD no es excepción, no son entes abstractos, fl otantes islas incontaminadas dentro del océano de imperfecciones de sociedades a la deriva.

Formadas por seres humanos, por ciudadanos/ as que muchas veces no saben serlo, las organizaciones políticas reproducen, a veces producen por su cuenta, vicios, feas costumbres que en el medio proliferan, carcomiendo las convivencias deseables, eso que ahora llamamos “cohesión social”.

Los partidos, entonces, para exorcizar a lo interno esos demonios, y cumplir sin rubores excesivos su función de elemento esencial de la democracia, que presupone la inclusión, tienen el recurso de construir un sólido entramado ideológico, con normas éticas de las que emane la disciplina, no impuesta mecánicamente desde arriba, sino como fl or comprendida desde adentro.

Conferir a esos principios y a esas reglas el papel que en el pasado tuvieron liderazgos mesiánicos irrepetibles, como los de Juan Bosch y Peña Gómez, constituye un reto en el tránsito hacia la versión buena de la modernidad del sistema de partidos.

Asumido libre y conscientemente por los militantes, ese conjunto doctrinario- institucional obliga a cambios correctivos, a aprendizajes que reeduquen hábitos torcidos y creencias falsas adquiridas sobre todo desde que el neoliberalismo puso patas arriba el repertorio de certezas morales del mundo.

Por ejemplo, si un/a dominicano/a cualquiera decide inscribirse en el Partido Revolucionario Dominicano, habiendo postulado antes adhesión a Hayek o Freeman, en consecuencia a Maquiavelo, habrá de arrepentirse con “dolor de corazón y propósito de enmienda” como decimos los católicos, y abrazarse a través del estudio con Peña Gómez, ahí están sus obras, y con Bobbio, con Borja, con Guillermo Ungo, con las revistas Nueva Sociedad, tan plurales.

El aspirante a compañero deberá respetar el Estatuto del Partido en sus esencias, aceptando sin soberbias intelectuales que no caben en el socialismo democrático, que “la soberanía del partido reside en las bases”, frase inolvidable de Peña Gómez plasmada estatutariamente y que se concreta en la votación universal que nos iguala a todos/as los perredeístas en el control del poder de decidir quienes nos dirijan, y quienes nos representen.

Nadie debe llegar con arrogancia de intruso a romper esa regla de oro de la democracia y el respeto a las bases a las que honró y sirvió el Dr. Peña Gómez.

Nadie debe intentar, en primera persona o fungiendo cual Cardenal Richelieu de consejero de algún líder, sustraer a las bases su legítimo protagonismo, señalando “nimbados de Carlyle”, como opciones privilegiadas a priori.

El PRD es un partido con historia, con ideología, con estatutos.

Esos tres elementos confl uyen en el ejercicio de la democracia interna que eclosionó la multiplicidad de liderazgos que Peña Gómez auspició orgullosamente, entre los cuales el PRD cosechó a su actual presidente Miguel Vargas, un activo político valioso para retornar al poder en el 2012.

Estoy convencida de que ser como hemos sido, mantener la coherencia en los principios es la señal de identidad del PRD, y su mejor oferta a una sociedad llena de pobres ancestrales y pobres fabricados por las injustas políticas del gobierno peledeísta. Esa “soberanía de las bases”, promete y anuncia que en un gobierno perredeísta futuro trataremos con el mismo respeto y por igual los derechos de “los de abajo”, que son vecinos, amigos, compañeros de penas de nuestras bases.

Por eso, cuando percibo en mi partido alguna señal del clientelismo que copia del mercado sus compras de conciencia y de votos, o la imposición de “líneas” que verticalizan desnaturalizándolo el centralismo democrático, la memoria de Peña Gómez que vive en mi interior se subleva.
“El PRD para los nuevos tiempos”, ese lema estupendo, signifi ca un PRD que empina y reivindica sus valores, ahora más necesarios que nunca; la modernidad es como el sol, tiene luz pero también muchas sombras.


Alerto. Para los/las perredeístas, “hoy puede ser un gran día”, como canta Cortés, para dialogar tú a tú solamente con nuestra conciencia.

Y mañana también, si esa conciencia guía nuestras marcas en las boletas que deben parir la nueva dirección, elegida libérrimamente, del Partido Revolucionario Dominicano.

Tomado de la columna En Plural de El Listín Diario (26 de septiembre de 2009).


Post data: prefiero que me digan perredeísta y no dejar de publicar este hermoso artículo, que más que ayudar a la cohesión interna y a la estabilidad en el tiempo al PRD, lo que procura es la equilibrio del sistema de dominicano de partidos. !En hora buena!

lunes 31 de agosto de 2009

Guido, mi secretario general



No soy perredeísta, pero creo en la democracia y en el derecho de las personas a aspirar dentro de las instituciones y los espacios en los que militan, y también creo en la supremacía social de aquellas instituciones que aprenden a crecer en la diversidad, que se adaptan a los nuevos tiempos y le dan paso a las nuevas generaciones.


Han sido tantas las tramas contra Guido Gómez Mazara en sus aspiraciones por llegar a la secretaría general del PRD, que me siento identificada con él, estoy dispuesta a levantar la mano derecha y jurar por el jacho encendido, sólo si me permiten votar en las primarias y darle mi apoyo: inmaculado y desinteresado.


Guido es un irreverente, como todo hijo de Maximiliano Gómez y Carmen Mazara -(emblemas históricos del propio PRD), como todo dominicano que ha tenido que luchar con uñas y dientes por lo que quiere; como todo perredeísta, acostumbrado a competir entre "la masa", no entre cuadros políticos.


Guido tiene la capacidad de pensar y actuar por sí mismo; no se deja ensombrecer. Si es necesario pelea, no se esconde, "no se devuelve". Es el mejor candidato a la secretaría general para hacer una oposición que logre sacar al PLD del Poder, pero eso aún no lo entienden los estrategas de nuevo cuño del PRD.


Estos creen que el candidato ideal a esa plaza debe ser alguien fiel al nuevo presidente del partido, Miguel Vargas Maldonado, aunque ya haya ocupado esa posición y pasado por ella sin pena ni gloria, en momentos en que el país esperaba una real oposición al partido de Gobierno porque la situación económica y social le regalaba día a día la materia prima para ello.


Ayer llegó a mis manos un volante: "Orlando, mi secretario general", lo estaba repartiendo en mi sector un aspirante a diputado por el PRD en el Distrito Nacional. Este hombre, al mismo tiempo de pedir a la gente que votaran por Miguel Vargas Maldonado en las próximas elecciones presidenciales de 2012, pues "les va a dar apartamentos a los inquilinos del barrio", también abogaba a favor de Orlando Jorge Mera a la secretaría general, como si ofertara un combo de McDonald.


El PRD nunca ha tenido dueño ni lo tendrá. Y si alguien pretende erigirse como su propietario, iso facto debería iniciar los preparativos para su velatorio, porque el PRD es un partido de muchas corrientes, no es un partido homogéneo, su historia así lo ha demostrado, y pretender cambiarla no es tarea de un solo líder, y -peor aún- un líder no probado.


Aunque avasallen a Guido él será siempre el secretario general y !ay de que la conciencia al final se imponga al dinero! y como ocurrió en el 2000 -un triunfo arrollador del PRD sobre el PLD tras la muerte de José Francisco Peña Gómez- tanta saña contra él se revierta contra quienes lo adversan, porque eso será bueno y malo para su gestión. Bueno porque habrá vencido y malo porque lo habrá hecho sobre la voluntad del autoproclamado líder del PRD y nadie puede hacer un buen trabajo con el jefe en su contra.


¿O será que Guido apoyaría a otro precandidato presidencial y desde ya lo están marginando? Pero tampoco Hipólito Mejía sale en su defensa. Está él parado en medio de un bache político. ¿Será un candidato independiente? Olalá, bienvenido sea, pues.
Voces discretas me dicen al oído que la gente de Miguel Vargas Maldonado no lo quiere porque representa los intereses de los americanos, como si eso fuera un pecado en una economía neoliberal, un término manido en los labios de Narciso Isa Conde. También Vargas Maldonado representa intereses foráneos -de Marbella, por ejemplo- y es el presidente de uno de los dos partidos mayoritarios en el país. Además, los amigos del norte no le cancelan su visado a sus protegidos.


La disputa por el cargo se quiere llevar del terreno político al personal: que si Guido es muy reactivo, que si no es una persona mesurada, que si es capaz de arremeter verbalmente hasta contra el propio Miguel Vargas Maldonado. Sí, hasta cierto punto es verdad, pero lo que no podemos obviar es la campaña que se ha montado en su contra, de la que se ha tenido que defender como fiera acorralada, defendiendo con la razón y el espíritu sus años de entrega al partido que lo vió crecer y hacerse Guido.


Pero lo más interesante de todo es que José Francisco Peña Gómez fue quien invitó al pueblo dominicano, a través de Tribuna Democrática, a lanzarse a las calles en abril de 1965, iniciándose así la mal llamada Revolución de Abril, que si hubiese cambiado algo no estuviese tratando yo este tema hoy, 44 años después; fue también quien inmortalizó la frase: "Porque si me topan...este país va a coger fuego por las cuatro esquinas", y aún así llegó a ocupar la secretaría general y la presidencia del PRD y fue tres veces candidato presidencial de ese mismo partido.


Y ahora los "compañeros" muestran tanto prurito.



domingo 26 de abril de 2009

Oración de la mujer moderna













Madre Nuestra que estás en todas partes

Reconocido y respetado sea tu santo nombre: Mujer

Venga a nosotros tu reino de solidaridad e igualdad

Hágase tu voluntad en todos los lugares de la tierra

Síguenos dando las fuerzas para continuar adelante cada día

No nos dejes desmayar ante el Gobierno

Y líbranos de tanta misoginia

Amén